La barbacoa de gas lleva mucho tiempo cargando con burlas y con la vergüenza de no poder dar el mismo sabor “auténtico” a parrilla que la de carbón. Pero es un mito. Con los trucos adecuados y algo de atención al detalle puedes conseguir ahumado, carácter y un sabor que de verdad engancha, también con gas.

La mejor barbacoa de gas rinde año tras año

Antes de contarte las mejores formas de crear sabores intensos con la barbacoa de gas, queremos recomendarte la Bluegaz Z1, que no por casualidad ha sido elegida mejor barbacoa de gas en las pruebas. Es una barbacoa con nada menos que cuatro quemadores de acero de alta calidad 443, que no se oxida a las primeras de cambio.

La Bluegaz Z1 tiene una superficie de cocción de 63 × 49 cm, suficiente para nada menos que 19 hamburguesas pequeñas. Lo más importante, sin embargo, es que cada centímetro de la superficie se calienta de forma uniforme. Y que el encendido sea eléctrico significa que no tienes que buscar el encendedor y hacer clic de un lado a otro como un loco.

Una vez encendida, la barbacoa llega a 150 grados Celsius en poco más de dos, y a 250 en menos de nueve minutos. Además tiene un diseño elegante en acero cepillado. ¿Que si no tiene inconvenientes? Sí: no tiene quemador lateral. Pero, siendo sinceros, ¿cuándo lo usaste por última vez?

Barbacoa de gas de acero cepillado con cuatro quemadores

Los consejos que sacan el máximo sabor

Está claro: la barbacoa de gas puede darte sin problema ese sabor delicioso que espera todo el grupo de comensales cuando se saca la barbacoa. Solo necesitas tener algunos trucos en la manga:

  • Elige la madera adecuada
  • Tabla de ahumado
  • Reverse sear
  • Especias y marinadas
  • Usa la tapa
  • Aire y calor
  • Calor residual y reposo

Elige la madera adecuada: magia con astillas de madera

Las astillas de manzano dan un dulzor sutil al pollo o al cerdo. El hickory es algo más atrevido, para unas costillas BBQ con mucha personalidad, por ejemplo. Y para la carne de vacuno va bien el mesquite, que da un ahumado profundo. Pon las astillas en una caja de ahumado sobre el quemador, tómate un respiro y deja que el humo haga el trabajo.

Tabla de ahumado: aroma, sabor y espectáculo en uno

¿Quieres impresionar de verdad? Pon el salmón, el queso para parrilla o el pollo sobre una tabla de cedro remojada y deja que la barbacoa de gas cree el espectáculo. Cuando la tabla empieza a humear, aporta un sabor a frutos secos, ligeramente dulce.

Reverse sear: asar al revés

Primero bajo, luego alto. Con el reverse sear dejas que la carne se haga primero con suavidad a calor indirecto. Cuando la carne está casi lista, subes el fuego y das a la superficie un caramelizado perfecto. El resultado es jugoso y lleno de sabor.

Especias y marinadas que seducen

Un rub con pimentón ahumado, ajo y el dulzor del azúcar moreno es una base perfecta. Añade después una marinada con soja, miel y una gota de liquid smoke. Los sabores se casan y dan un resultado final irresistible.

La tapa: un potenciador de sabor

No olvides las reglas más sencillas: mantén la tapa cerrada. La barbacoa de gas se convierte en un horno ahumador que deja que los matices del sabor se intensifiquen y se profundicen. Asar con la tapa abierta quizá huela bien, pero es dejar escapar el sabor para nada.

Controla el aire y el calor

Cada barbacoa tiene sus reglas, pero una vez que las dominas puedes empezar a estirar un poco los límites. Coloca la comida de forma estratégica y ajusta los mandos. Crear sabor consiste en equilibrar entre mucho calor y poco calor para conseguir más ahumado.

Deja reposar la carne y que el sabor se asiente

Cuando termina el asado, los sabores necesitan asentarse. Deja reposar la carne en papel de aluminio unos minutos. Así el jugo de la carne tiene la oportunidad de volver a penetrar y repartirse de forma uniforme por la carne. Y cuando llega el momento de cortarla, en lugar de jugo lo que corre es la baba de tus invitados.

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