La pechuga de pato está buenísima.
Imagínate esa pechuga perfectamente asada, con la temperatura interna adecuada y la piel crujiente.
Aquí hacemos una receta con una pechuga de pato buenísima, junto con puré rústico de patata, champiñones salteados y salsa de naranja.
En cuanto a la temperatura interna del pato, no ocurre como con el pollo, que tiene que estar completamente hecho; aquí puedes guiarte por el principio de punto medio (medium), poco hecho (rare) y muy hecho (well done).
Personalmente me gusta que la pechuga de pato quede un poco roja pero sin llegar a rare, aunque aquí el punto de cocción lo eliges tú.
Receta: Pechuga de pato crujiente con puré rústico de patata y salsa de naranja
