Es muy fácil quedarse mirando solo la carne cuando sacamos la barbacoa, pero con la mano en el corazón: ¿en cuántas cenas son en realidad los acompañamientos lo que mejor se recuerda? Cuando las patatas nuevas empiezan a estar en su mejor momento, yo quiero darles el papel protagonista más a menudo. No necesitan mucho, solo el trato adecuado: un poco de precocción, el calor justo y algo que las despierte después de la barbacoa.
En esta versión, las patatas van acompañadas de mostaza de dijon, eneldo y alcaparras fritas crujientes. Quizá suene sencillo, y lo es, pero el sabor cae justo en el punto exacto entre lo veraniego, lo salado y un toque adulto y picante. Me gustan especialmente las alcaparras aquí, porque hacen que el plato no sea otra ensalada de patata amable que solo ocupa sitio en la mesa. A esta sí apetece volver.
Resumen de la receta
Es un acompañamiento de barbacoa para 4 personas: las patatas nuevas se hierven primero casi hasta el final, después se asan a calor directo hasta que cogen corteza y se mezclan con un aliño de mostaza de dijon, chalota y aceite de oliva. Por encima van mucho eneldo y alcaparras fritas crujientes.
Lo bueno es que la receta resulta trabajada sin volverse complicada. Si ya has hervido las patatas de antemano, en la práctica solo te quedan la parrilla y la mezcla final, y por eso encaja tan bien en las noches en que el producto principal ya te exige buena parte de tu atención.
Por qué deberías probar esta receta
- Las patatas nuevas y el humo de la barbacoa hacen una combinación estupenda que más gente debería aprovechar.
- La receta es veraniega sin caer en lo blandengue.
- Va bien con pescado, pollo, carne y, la verdad, incluso sola con una salsa fría al lado.
- Es rápida una vez que las patatas están precocidas.
Receta: Patatas nuevas a la barbacoa con mostaza de dijon, eneldo y alcaparras crujientes
Ingredientes
Preparación
Método de barbacoa: cómo lograrlo
Prepara la barbacoa para calor directo medio, a unos 210–230°C. Pincela las patatas ligeramente con aceite de colza y colócalas sobre la parrilla, en una cesta para barbacoa o en una plancha si tienes. El objetivo es conseguir superficie y un poco de sabor ahumado, no resecarlas. Asa 8 min–12 min y dales la vuelta un par de veces hasta que tengas zonas doradas oscuras aquí y allá.
A mí me gusta tener también una zona más fresca en la barbacoa, para poder apartar las patatas si cogen color más rápido de lo previsto. Si quieres tener más claro cómo alternar entre calor directo e indirecto en una misma sesión, métodos de barbacoa merece unos minutos de tu tiempo.
Si tienes cesta para barbacoa, es un buen momento para usarla, sobre todo si las patatas son pequeñas. Si las pones directamente sobre la parrilla, puede ser buena idea colocar primero boca abajo, con el lado cortado hacia la parrilla, las patatas que hayas partido. Así consigues más color enseguida, un sabor más tostado y menos riesgo de que se peguen cuando el almidón se calienta.
Temperatura, tiempo y señales de que está lista
Como las patatas ya están precocidas, no hay una temperatura interna exacta que perseguir, pero quieres que estén tiernas por dentro y que a la vez ofrezcan algo de resistencia al morder en la superficie. Cuando se pinchan con facilidad con un cuchillo pequeño y tienen zonas asadas bien marcadas, están listas. Si tus patatas son muy pequeñas, van rápido, así que no las dejes ahí olvidadas mientras charlas sobre tipos de carbón con algún vecino.
¿Qué barbacoa es la mejor?
Aquí vale cualquiera. La barbacoa de bola es quizá mi favorita personal, porque las patatas reciben un calor seco y agradable y un puntito extra de sabor a carbón, pero la barbacoa de gas es muy práctica si estás preparando muchas otras cosas a la vez. Si tienes plancha en la barbacoa, resulta casi ridículamente fácil conseguir buena superficie sin que nada se caiga entre las barras de la parrilla.
Sugerencias para servir
Estas patatas son perfectas con pescado a la barbacoa, muslos de pollo o una rodaja de aguja de cerdo, aunque la verdad es que se sostienen muy bien solas. Sírvelas con una salsa fría de hierbas o una cucharada de crème fraiche. Si quieres montar una cena de barbacoa entera alrededor de verduras y acompañamientos, col puntiaguda a la barbacoa es un complemento estupendo para estas patatas. Y cuando quieras encontrar más ideas para poner junto a las patatas, hay muchísimo donde curiosear en recetas, donde verduras, pescado y carne conviven de forma bastante agradable.
También me parece que van sorprendentemente bien con platos con algo de picante o de humo, porque la mostaza y las alcaparras ayudan a limpiar el paladar entre bocado y bocado. Si sirves, por ejemplo, sticky ribs o pollo ahumado, las patatas pasan a ser mucho más que un simple relleno. Son ese toque fresco, salado y vivaz que hace que todo lo demás sepa aún más.
Los consejos de Björn
- Deja que las patatas suelten bien el vapor después de hervirlas. Las patatas mojadas cogen peor superficie y dan más sensación de cocidas que de asadas a la barbacoa.
- Mezcla las patatas con el aliño mientras todavía están calientes. Así absorben mucho mejor el sabor.
- Fríe las alcaparras justo antes de servir si quieres conservar ese pequeño toque crujiente.
Errores comunes
- Hervir las patatas del todo antes. Entonces se rompen con facilidad en la barbacoa.
- Poca sal, tanto en el agua de cocción como en el aliño. La patata se come el condimento de una forma casi descarada.
- Poco calor en la barbacoa. Entonces tienes sobre todo patata caliente, no patata a la barbacoa.
- Demasiado aliño desde el principio. El plato tiene que quedar brillante, no bañado.
Variantes y adaptaciones
Puedes cambiar el eneldo por cebollino o perejil si quieres. Un poco de ralladura fina de limón también funciona bien, pero yo no echaría zumo de limón si ya llevas mucho vinagre en el aliño. Si quieres aún más salinidad, puedes desmenuzar por encima un poco de queso feta, pero entonces puedes reducir algo las alcaparras. Para un tono más cálido, puedes mezclar en el aliño un poco de paprika ahumada o ajo asado.
Si quieres que el plato sea más contundente, también puedes añadir cebolleta a la parrilla cortada fina o un par de puñados de hojas tiernas justo antes de servir. Así consigues algo que casi se acerca a una ensalada templada de barbacoa, pero con bastante más carácter que muchos de esos boles verdes sin ganas que suelen estar junto a la barbacoa.
Por qué funciona esta receta
La patata nueva tiene una dulzura natural y una piel fina que la hace perfecta para un acabado rápido a calor directo. La precocción hace que el interior ya esté bien encaminado, lo que significa que la barbacoa puede dedicarse a construir superficie y sabor en lugar de pelearse con la cocción básica. Eso ahorra tiempo y da mejor control.
La mostaza de dijon aporta acidez, un poco de picante y emulsión a la vez, de modo que el aliño se reparte de forma pareja alrededor de las patatas. El eneldo da frescura, mientras que las alcaparras aportan salinidad y ese ligero toque a mar y a vinagre que hace que las patatas resulten más vivaces. El resultado no es pesado como una ensalada de patata a base de mayonesa, pero tampoco soso ni aburrido. Da justo en el blanco para la mesa de la barbacoa.
Preguntas frecuentes
¿Puedo precocer las patatas con antelación?
Sí, por supuesto. Hiérvelas antes durante el día y déjalas enfriar. Después caliéntalas y ásalas justo antes de servir.
¿Puedo usar patata normal en lugar de patata nueva?
Sí, pero la patata nueva da la mejor textura y el toque más veraniego. Por lo demás, la patata normal de carne firme es la que mejor funciona.
¿Hay que freír las alcaparras?
No, pero así ganan en textura y en un sabor más redondo. Creo que vale la pena ese minuto extra.
¿Con qué combina mejor?
Pescado, pollo, cordero y platos vegetarianos. Es versátil en el buen sentido, sin volverse anónima.
¿Cuánto duran las sobras?
24 h–48 h en la nevera. También está rica fría, pero conviene terminarla con eneldo nuevo y un poco más de pimienta antes de servir.
Este es uno de esos acompañamientos que se cuelan fácilmente y acaban siendo el bol del que más se habla en la cena. No está nada mal para unas cuantas patatas, un poco de eneldo y un puñado de alcaparras a las que se les ha puesto orden.


